La tecnología 4K también llega a los móviles. Ya son
muchos (Iphone6, 6S Y SE, los LG G7 Y G5, los Xperia Z5, Samsung G8…) los
móviles y cámaras de bajo coste que
alcanzan tal resolución. Y no olvidemos que es eso, una resolución. La calidad
final depende, además, de otras cosas.
Pero…¿Quién tiene una tele 4K? De momento poca gente.
Es evidente que cambiamos mucho más frecuentemente de móvil que de televisor y
no está el patio para tirar el dinerín, por lo tanto ¿Sirve de algo manejar
esas resoluciones para verlas en una pantallita minúscula? Pues…sí amigos.
Veamos por qué.
Para empezar, aunque contemplemos lo grabado en una
pantalla 1080p, la imagen tendrá mas calidad que su equivalente grabado en
1080p nativo. Los detalles son más finos, la gama de color más amplia. Dado que
la imagen 4K es cuatro veces más grande que el full HD, podemos realizar un
recorte o un pan&scan (movimientos por la imagen) sin perder calidad como
nos sucedería con una imagen en 1080p, lo que nos permite “acercarnos” hasta ¼
del fotograma original, sin pérdidas puesto que lo vamos a ver en 1080p.
Otra ventaja no menor es la posibilidad de usar el
estabilizador digital de la cámara sin las pérdidas inherentes a su uso, igual
que sucede con el zoom digital. Ambas cosas no son aconsejables grabando en
1080, pero al hacerlo en 4K sucede un fenómeno equivalente al descrito más
arriba: mayor calidad.
Además, teniendo en cuenta que un fotograma en 4K
equivale a la foto tomada por una cámara de 8,3 Megas, podemos usar sin temor
cualquiera de ellos como foto fija.
Resumiendo: no es para salir corriendo, pero si haces
mucho uso de la cámara de tu Smartphone…puede que te convenga estirarte con un
4K, en cuyo caso te vendrán de perlas mis libros “Luz, Smartphone, ¡Acción!” y “Domine su cámara digital”.
Claro que es publicidad, ¡si el blog es mío!