martes, 21 de junio de 2016

OBTURADORES Y OBTURACIONES



A raíz de una consulta que un amigo me ha hecho en Facebook, me ha saltado la alarma: ¿Tenemos claro (empezando por mi) como funcionan los distintos tipos de obturadores, en según que medio? ¿Es lo mismo hablar de obturación en fotografía, cine o vídeo?
Vamos a dar un repaso a este tema que es demasiado importante como para que surjan dudas.
El obturador, como su nombre indica, tiene por misión detener, obturar, el paso de la luz hacia el elemento fotosensible de la cámara (de cualquier cámara) y es una de las variables que nos permiten controlar la exposición de dicho dispositivo, captador de luz y depositario inicial de la imagen.
Los que venimos de la fotografía, no tenemos ningún recelo ante él, puesto que ya sabemos que sus pasos de doble o mitad de tiempo de apertura son fracciones de segundo que se compensan con el correspondiente paso de diafragma: a tiempo de exposición mayor (número menor en la escala pues hablamos de fracciones de segundo por ejemplo 30= 1/30 seg. -mitad de tiempo que- 15= 1/15 seg, etc. ) corresponde un paso de diafragma de valor mayor (Ej: f 22 deja pasar la mitad de luz que f 16. Los pares de valores de la  tabla nos darían la misma exposición del material aunque distinto resultado en la imagen (Cambia la profundidad de campo y la fijación del movimiento).
DIAFRAGMA
1,4
2,8
4
5,6
8
11
16
22
32
VELOCIDAD OBTURACIÓN
1/ 
500
1/
250
1/
125
1/
60
1/
30
1/
15
1/
8
1/
4
1/
2

En los obturadores de cortinilla (hoy por hoy los más frecuentes) la segunda cortinilla va detrás de la primera, abriendo una rendija que se desplaza a lo largo o a lo alto del fotograma realizando la exposición.


Si recordamos el comportamiento de la obturación en el cine analógico, aquel ¿os acordáis? que impresionaba fotogramas en una película fotográfica. Al desfilar esta ante una ventanilla ante la que se detenía 24 veces cada segundo, iba captando imágenes fijas cuando el obturador se abría, mientras que su desplazamiento era ocultado por el mecanismo, que se cerraba para impedir el paso de la luz. Todo era sencillo y claro, doble o mitad, abierto o cerrado, niño o niña. Se rodaba a 24 imágenes por segundo (Velocidad estándar impuesta por el cine sonoro, allá por los años veinte del pasado siglo) lo que producía una velocidad de obturación de 1/48 seg. (el obturador se abría la mitad del tiempo para cada fotograma).


Pero llegó la revolución digital y empezaron los líos, eso si, debido a la mejora sustancial de posibilidades que tenemos: los 24 fps analógicos se transformaron en los 24p digitales o más bien en los 25p en Europa o 30p en USA/Japón. Pero…esa velocidad ha quedado obsoleta, tanto que hoy se afirma que es insuficiente o defectuosa ya que produce un apreciable parpadeo. Las imágenes de una panorámica son borrosas -movidas- así como cualquier movimiento rápido. Pero hemos contemplado el cine en sus primeros 100 años de vida con ese “defecto” y ahora, cuando vemos imágenes grabadas a 48p, con mucha más calidad, vienen los puristas hablando del “look cine”  ya que le asociamos (como fenómeno cultural) a ese parpadeo, que no nos molestaba puesto que se “sincronizaba” el giro del horizontal obturador de 180ª que usaba el cine con el parpadeo de nuestros ojos. Curioso, ¿verdad?.
Claro que la cosa no termina aquí, puesto que los formatos de alta calidad que nos amenazan (4K, etc., etc.) van utilizar el 100p en adelante.
En la siguiente entrada hablaremos de los aspectos prácticos, es decir, del “cómo” usar esos obturadores digitales y sacarles el máximo rendimiento.

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